“Los dos pulmones”

Los dos pulmones

* Tomado de : P. Carlos Buela VE, Las Servidoras,   t. I, pgs.  154-160.

En el extremo superior del madero vertical se observa una cruz griega. Esto nos lleva, como de la mano, a pensar en la realidad de que la Iglesia Católica está formada por las dos grandes tradiciones, la de Oriente y la de Occidente. Y nos debemos comprometer a trabajar en el empeño ecuménico.

a. Los ritos
El rito en la Iglesia es el ordenamiento de la oración oficial que tiene su expresión pública y concreta en la liturgia. Ya desde el siglo III se tiene indicios de variantes en este ordenamiento, es decir de diferentes liturgias en Roma, Alejandría y Antioquía.

En el siglo IV las zonas litúrgicas se constituyen en relación a las grandes divisiones políticas de Oriente y Occidente. En Occidente prevalece universalmente la liturgia de Roma: el llamado rito romano o latino. Sin embargo, no es ésta la única ordenación litúrgica de Occidente; encontramos además: el antiquísimo rito galicano, sustituido en la época de Carlomagno por el culto romano; el rito mozárabe (en la Catedral de Toledo); el rito ambrosiano (en la Arquidiócesis de Milán); el rito celta que existió entre los celtas de Irlanda e Inglaterra; el rito africano, uno de los más antiguos (según algunos autores más antiguo inclusive que el rito latino, difundido entre los primeros cristianos del norte de África).

El otro gran cuerpo en la ordenación ritual es la liturgia oriental, en la cual encontramos cinco grandes agrupaciones, tres en el ámbito del Imperio Romano: Rito antioqueno, que en la actualidad se reza en la lengua siria y parte en árabe. Los malakares católicos de la India lo rezan en malayalam, lengua propia del Malabar; rito alejandrino, que se reza en griego, copto, árabe y ghéez (Etiopía); rito constantinopolitano o bizantino, que se reza en georgiano, paleoeslavo, árabe, rumano y ucraniano.

Y dos al margen del Imperio Romano: Rito sirio-oriental para la Mesopotamia y Persia, o también llamado rito caldeo, que se reza en idioma sirio; rito armenio, que se reza en armenio clásico.

b. Ecumenismo

Ecumenismo viene de una palabra griega oivkoume,nh que significa: «la (tierra) habitada», es decir el mundo, la humanidad. Se encuentra quince veces en el Nuevo Testamento, por
ejemplo referida a la Encarnación del Verbo: …al introducir a su primogénito en la oivkoume,nh (Heb 1,6); en las tentaciones el diablo le ofrece todos los reinos de la oivkoume,nh (Lc 4,5); respecto a la escatología: se proclamará el evangelio del Reino en
la oivkoume,nh entera (Mt 24,14), …muriéndose los hombres de temor por lo que vendrá sobre la oivkoume,nh (Lc 21,26), cuando Satanás seduzca a la oivkoume,nh entera (Ap 12,9); etc.

De la utilización de oikoumenh los significados principales que nos interesan son:

1º La unidad de todos los hombres en un solo rebaño: En la actualidad alrededor de 5.500 millones de seres humanos no son cristianos (aproximadamente las dos terceras partes de la humanidad). «Ésta es la meta del esfuerzo misionero de la Iglesia con los de afuera»251. La Iglesia –cada uno de los católicos– no puede olvidarse sin pecado de omisión de rezar y trabajar según sus responsabilidades para que se realice el mandato de Cristo: «Id por todo el mundo…», para llegar a la unidad cristiana de todos los hombres. Esto le podrá parecer a alguien una utopía, sin embargo, debemos recordar que de por medio hay una promesa-profecía y una oración…

2º La unidad de los cristianos: En la actualidad sólo un tercio de la humanidad es cristiana
(o sea, unos 1.830 millones de hombres). Esa tercera parte que confiesa a Cristo está dividida, de hecho sólo el 55% son católicos (1.000 millones).

Hubo dos grandes separaciones:

a) Una en los siglos IX al XI cuando se separan de Roma algunas Iglesias Orientales. Actualmente representan el 17% de los cristianos (310 millones). Son los llamados ortodoxos.

b) Otra separación es la del siglo XVI. En conjunto son alrededor del 28% del total de los cristianos (512 millones). Se los denomina protestantes. Se distinguen entre ellos tres grupos:

– Iglesias nacionales: abarcan todo un pueblo y tienen estrecha vinculación con el Estado: Iglesia luterana, fundada por Martín Lutero; Iglesia reformada, fundada por Zwinglio y
Juan Calvino; Iglesia anglicana, fundada por Enrique VIII.

– Iglesias libres: tienen una organización más limitada y se encuentran desvinculadas del Estado. Presbiterana, fundada por John Knox; Congregacionalista, fundada por Robert
Browne; Baptista, fundada por John Smith; Metodista, fundada por John Wesley; Ejército de salvación, fundado por Guillermo Booth; Cuáqueros, fundado por George Fox.

– Las sectas: constituyen un sinnúmero de denominaciones. Las podemos agrupar en tres grandes géneros: gnósticos, pentecostales y escatológicos. Entre las últimas algunas de las
más importantes son: apostólicos, adventistas, mormones, testigos de Jehová, etc.

Los cristianos somos sólo un tercio de la humanidad ¿y vamos a seguir divididos? No tenemos conciencia de la gravedad de la división, del escándalo que significa. Tenemos la obligación de rezar y trabajar para llegar a la unidad de todos los cristianos, no en una Super-Iglesia interconfesional, sino en la única Iglesia que ha existido desde  Jesucristo, de la que algunos se han separado y a la que algunos deben volver.

Pero, ¿será esto alguna vez posible? Sí, puesto que hay de por medio una promesa-profecía y una oración. La promesaprofecía hecha por nuestro señor Jesucristo es que habrá un solo
rebaño y un solo pastor (Jn 10,16). La oración es la súplica del Señor al Padre para que todos sean uno (Jn 17,21).

Fundada en esas palabras del Salvador, la Iglesia de todos los tiempos ha trabajado para lograr esa unidad profetizada por Cristo y rogada por su oración sacerdotal. Ya San Pablo enseñaba nuestra obligación de conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos (Ef 4,3-6). El ecumenismo auténtico no es una renuncia a la verdad, no es poner una bandera de remate sobre el rico y bimilenario patrimonio doctrinal, litúrgico, pastoral y artístico de la Iglesia Católica. No es táctica de momento, no es oportunismo o afán de novedad.

El ecumenismo auténtico es la vocación esencial de la Iglesia, es afirmación de la propia identidad católica y al mismo tiempo búsqueda afanosa de las ovejas fuera del redil,
es penetrar en la mente de Cristo que profetizó habrá un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10,16), es penetrar en su corazón que rezó que todos sean uno (Jn 17,21).

c. Las Iglesias Orientales

Como acabamos de decir, dos principales escisiones afectan a la túnica inconsútil de Cristo. En Oriente por la negación de los dogmas de Éfeso y Calcedonia, y por la ruptura de la
comunión entre los Patriarcados orientales y la Cátedra de Pedro. En Occidente por la reforma protestante, que en virtud del libre examen, quiebra con la fe de la Iglesia en multitud de puntos y en diversidad de grados, dando origen a una pléyade de confesiones obviamente en contra de la autoridad del Papa.

Estas dos separaciones son muy diversas, no sólo por su origen, lugar y época, sino también por la naturaleza y gravedad de los problemas referidos a la fe y a la comunión. Para llevar a cabo una acertada acción ecuménica el Concilio Vaticano II, en la Unitatis  Redintegratio[252], propone en relación a las Iglesias Orientales cinco puntos:

1º Lazos de unión histórica con las Iglesias Orientales:
– muchos siglos de unidad en la fe y también en la unidad de autoridad «siendo la Sede romana, por común consentimiento, la que moderaba cuando entre las Iglesias surgían discrepancias en materia de fe o de disciplina».
– «en Oriente hay muchas Iglesias particulares o locales florecientes, entre las que ocupan el primer lugar las Iglesias patriarcales, y muchas de las cuales se glorían de tener su origen
en los mismos Apóstoles».
– «por esto prevaleció y prevalece entre los orientales la preocupación y el interés por conservar las relaciones fraternas en la comunión de la fe y de la caridad que, entre las Iglesias locales, como entre hermanas, deben tener vigencia».
– «las Iglesias de Oriente tienen desde su origen un tesoro, del que la Iglesia de Occidente tomó muchas cosas para su liturgia, su tradición espiritual y su ordenamiento jurídico».
– «los dogmas fundamentales de la fe cristiana sobre la Trinidad y el Verbo de Dios encarnado de la Virgen María hayan sido definidos en los Concilios ecuménicos celebrados
en Oriente». Hay que tener muy presente estos hechos para un adecuado
diálogo ecuménico.

2º La tradición litúrgica y espiritual de los orientales:
– «con cuánto amor realizan los cristianos orientales el culto litúrgico, especialmente la celebración eucarística [...], por la celebración de la Eucaristía del Señor en cada una de
estas Iglesias, se edifica y crece la Iglesia de Dios».
– «en este culto litúrgico, los orientales ensalzan con hermosos himnos a María, siempre virgen [...], honran también a muchos santos, entre ellos a los Padres de la Iglesia universal».
– «estas Iglesias, aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos, y sobre todo, por la sucesión apostólica, el Sacerdocio y la Eucaristía».
– «también se encuentran en el Oriente las riquezas de aquellas tradiciones espirituales a las que dio expresión sobre todo el monaquismo. Porque allí, desde la época gloriosa de
los Santos Padres, floreció la espiritualidad monástica, que se extendió luego a los pueblos occidentales. De ella procede, como de su fuente, la institución religiosa de los latinos».

3º Disciplina propia de los orientales:
– «las Iglesias del Oriente, además, desde los primeros tiempos, seguían las disciplinas propias sancionadas por los Santos Padres y por los Concilios, incluso ecuménicos».
– «a la unidad de la Iglesia no se opone una cierta variedad de ritos y costumbres, sino que ésta más bien acrecienta su hermosura».
– «no siempre, es verdad, se ha observado bien este principio tradicional, pero su observancia es condición previa absolutamente necesaria para el restablecimiento de la unión».

4º Carácter propio de los orientales en la exposición de los misterios:

– «en el Oriente y en el Occidente se han seguido diversos pasos y métodos en la investigación de la verdad revelada para conocer y confesar lo divino [...] las diversas fórmulas teológicas, más que opuestas, son complementarias entre sí».

5º Conclusión
«para el restablecimiento y mantenimiento de la comunión y de la unidad es preciso no imponernos ninguna otra carga más que la necesaria (Hech 15,28)». Debemos poner nuestro granito de arena para la gran obra del ecumenismo católico.

 


 

251 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Sacrosanctum concilium, n. 2.

252 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Unitatis redintegratio, nn. 13-18.

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